La Iglesia de Yanacancha

La Iglesia de Yanacancha

Historia de la iglesia de Yanacancha. En 1865, el acaudalado minero cerreño, don José Malpartida Cuestas, cae gravemente enfermo por lo que convoca a los mejores médicos de entonces. Los galenos se declaran impotentes de curarle. Desesperado viaja a Berlín, a Londres, a Roma, a Bruselas, a Nueva York y, la respuesta siempre es la misma: no tiene cura. Con la última esperanza embarca a la lejana India y el resultado es el mismo. Cargado de caudales no puede saborear ningún alimento. Su estómago maltrecho no lo consiente. Sólo la leche materna de la robusta matrona negra que lo acompaña, lo mantiene con vida. Como un niño desvalido sólo puede succionar la vida de las mamas gigantescas de la negra. Ironías del destino.

El que puede darse el lujo de pagar los más caros y sofisticados manjares, no puede probarlos. Presa de una marcada languidez, demacrado y exangüe, siente que la vida se le va irremisiblemente. Sabe que en cualquier momento finará y tiembla ante la perspectiva. Quiere estar preparado para dar cuenta de sus acto al Todopoderoso y, deseoso de ganar indulgencias y un buen morir, se consagra a la Virgen. Es más, queriendo edificar el testimonio de su fe, convoca a los más connotados alarifes lugareños, a los canteros, carpinteros, tejedores de paja, oficiales y peones y ofreciéndoles espléndidos salarios, les invoca la inmediata edificación de un templo enorme en honor a la Virgen del Rosario.

Su salud ha declinado ostensiblemente.

Los alarifes tienden cuerdas y ejecutan trazos. Los canteros cuadran y tallan las piedras para los cimientos. Los albañiles arman las galeras y levantan los andamios: el plazo en muy breve y hay que terminar la obra urgentemente. El tiempo avanza implacable. Se trabaja día y noche. Las cuadrillas se suceden por turnos rigurosos; el material se trae de los lugares más lejanos. Hay que terminar la obra por que la vida del creyente pende de un hilo. Las paredes crecen a medida que la agonía ahoga al moribundo. Los hombres trabajan afiebrados. Hay que ganar al tiempo. Por fin ponen las crucetas y tijerales; luego mil hombres, como empeñosas arañas de leyenda, tienden la trama y tejen el techo de paja a dos aguas.

El primero de abril de 1870, don José Malpartida Cuestas es llevado en una litera a contemplar su obra. Apenas si puede sonreír. Gruesos goterones invaden su rostro cuando con penoso trabajo levanta la diestra cansada para santiguarse. Ha edificado la iglesia de Nuestra Señora del Rosario de Yanacancha y su cementerio contiguo. La monumental obra techada de paja a dos aguas tiene acceso por una puerta en forma de arco semicircular con tres vanos rectangulares y uno circular de diferentes dimensiones, para la ventilación e iluminación del interior. Tiene un atrio, y dos torres aledañas con sus correspondientes ventanas y campanarios. En el interior, una nave central espaciosa y única, el coro alto, el presbiterio, baptisterio y un depósito de andas. En primer lugar preferente y central, la imponente presencia de Jesús Nazareno clavado con tres escarpias, traído de España, por lo que también fue llamado el Templo de Jesús Nazareno.

Don José está emocionado. La madrugada del tres de abril, entre rezos y sollozos, sus cansados párpados ceden al profundo sueño de la muerte. A los pocos días entre salmodias y cantos terebrantes, con las paredes interiores cubiertas de catafalcos negros, es sepultado en el Altar Mayor de la flamante Iglesia de Yanacancha. Una expresa disposición obispal así lo determinaba. En el mismo Altar Mayor fueron sepultados también –cada uno en su tiempo- los restos de don Teodoro Lagravere y de doña Carmen Cárdenas de Lagravere, su esposa, piadosos yanacanchinos que, en tanto vivieron, se encargaron de solventar todos los gastos de mantenimiento y adecuación del templo. (Cuando traían por los suelos el Altar Mayor de la iglesia, la gente –desconocedora de la historia- se admiró por el hallazgo de los féretros allí encontrados).

Durante muchos años el pequeño cementerio adyacente albergó a los finados de aquellos tiempos. Poblado de herméticas criptas; de bóvedas adustas y señoriales; de mausoleos tallados en fino mármol de Carrara, con hermosos epitafios, en los que se consignaban nombres extraños y lejanos, muy pronto se vio colmado de cruces en toda su extensión. Llegada la guerra con Chile, sus muros fueron el fúnebre paredón donde fusilaron a rebeldes patriotas cerreños que osaron levantarse contra los invasores. Pero también, acostumbrados a descontrolados desmanes a lo largo y ancho de la ciudad tomada, una turba de embriagados soldados chilenos con la infame “Chupilca del Diablo” –mezcla de pólvora con aguardiente de caña- invadió la finca de Agascancha del ciudadano español Ramón Tobías y la Serna en la creencia que era dueño de incalculables fortunas. Sin respetar su condición de ciudadano neutral por ser extranjero lo torturaron salvajemente.

Antes, con el fin de presionar al viejo Tobías, en su presencia, abusaron sexualmente de su esposa y después le dieron muerte a cuchilladas. Desmayado Tobías, fue reanimado con agua helada y uno a uno fueron decapitando a sus tres tiernos hijos, esperando que con este suplicio revelara el lugar donde tenía escondidos sus ahorros. Ante su silencio, decapitaron a su sirviente. Ciegos de ambición tras dejar nueve cadáveres, reunieron monedas, joyas y otros valiosos tesoros y, se marcharon como si nada. La indignación ciudadana fue enorme, el clamor unánime. Pedían se someta a juicio a los asesinos. Indignado como todos, el cónsul español don Andrés Lloveras presentó su indignada queja ante el cónsul inglés don Robert Allison, Jefe de la Guardia Urbana, con quien se presentó ante el jefe chileno, comandante Letelier que, para calmar los ánimos exaltados de la gente, ordenó el fusilamiento inmediato de los actores de aquel genocidio en una de las paredes del cementerio de Yanacancha. Lo que no supo Letelier es que, el cónsul inglés, había enviado un emisario a Lima para entrevistarse con el contralmirante Patricio Lynch y entregarle la denuncia y el relato de aquella carnicería.

Este era, a no dudarlo, un conjunto de testimonios históricos de gran importancia pero, a la compañía no le importó. El aciago año de 1967 la iglesia de Yanacancha fue echada por los suelos desde sus cimientos ante el llanto inconsolable de los que presenciaron el acto. La protesta de sus gentes consiguió que la compañía norteamericana erigiera una réplica de este templo en la nueva ciudad y a pedido de sus autoridades la hicieron conservando algunos rasgos del original templo de Yanacancha.

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10 comentarios en “La Iglesia de Yanacancha”

  1. JUAN PAITAN UGARTE

    La SEMANA SANTA cada año se celebraba en esta recordada y desaparecida Iglesia, constituyendo
    las Procesiones del Miércoles Santo y del Viernes Santo las que mayor creyentes recopilaba, y en su
    amplio recorrido hasta el Centro de la Ciudad generaba Renovación de Fé Catóca y motivo para cantar canciones de Salutación a Jesus de Nazareno y al Cristo Yaciente y por supuesto pedir a Dios un milagro para aliviar sus dolencias y padecimientos terrenales.
    Las creencias populares en miztura con el Catolicismo, daban lugar a fiestas populares con Banda de Músicos traidos de Carhuamayo.la Ornamentación de toda la Iglesia,la presentación de Función de Títeres donde se mofaban de Auroridades ó de Personas Notables; Torneo de Cintas , los Típicos Chutos y Negritos y Conjuntos de Danzas ataviados con Hombreras y Cinturones de Plata que provocaban gratos momentos al pueblo Yanacanchino; y por supuesto abundante comida y licor donadas por el MAYORDOMO ,que un año antes se ofrecía a organizar todo el evento, con Antevíspera, Vispera, Dia Central y la Despedida al día siguiente, en suma Fiesta de Ocho Días,tantos dias de fiesta con su Mayordomo respectivo.
    Esos tiempos han quedado en el recuerdo é impregnadas en nuestras retinas privilegiadas

    1. Estimado Juan: Cómo emociona compartir pasadas vivencias de nuestra tierra. Gracias por complementar los datos que alcanzamos inicialmente. Agradezco que seas uno más de los amigos que me acompaña en este trajinar por tiempos pasados de nuestro querido Cerro de Pasco. Gracias

  2. Jaime Lagravere Saavedra

    Don Mario César Pérez Arauco,
    Mi muy estimado Senor, mi nombre es Jaime Lagravere Saavedra yo resido en Sydney Australia desde hace 40 anos mi padre Carlos Lagravere nacio en Cerro de Pasco ,su madre dona Maria Villavicencio de Lagravere y su padre Teodoro Lagravere quien emigro desde Francia mediados del siglo XIX vivieron en Cerro de Pasco pero ella regreso a Lima con mi padre Carlos Lagravere y munca mas tuvieron contacto alguno es por esta razon que en la actualidad solo se que mi abuelo se llamaba Teodoro Lagravere pero no tengo partidas de ninguna clase que me diga su apellido materno .Mi muy respetado Senor despues de haber leido la fascinante historia sobre el acaudalado Senor Jose Malpartida Cuestas quien fuera sepultado en el Altar Mayor de la iglesia de Yanacancha
    en el articulo menciona que «en el mismo Altar Mayor fueron sepultados los restos de don Teodoro Lagravere y de doña Carmen Cárdenas de Lagravere» Dios quira que Ud al escribir esta historia haya visto posiblemente recuerde el apellido paterno de Teodoro Lagravere ,le agradezco de antemano su cooperacion , con todo respeto me despido de Ud con un fuerte abrazo ,Jaime Lagravere Saavedra.

    1. Señor Lagravere Saavedra. En unos días voy a publicar una donación que hace su abuelo a la iglesia; entretanto estoy buscando algunos datos más para publicarlos. Saludos.

      1. ERWIN LAGRAVERE BAUMANN

        Sr. Lagravere Saavedra, yo tambien tengo apellido como Ud. LAGRAVERE, soy de Oxapampa, tenemos el mismo descendiente, es mi tatarabuelo, y no encontramos documentos de su llegada a
        peru, se tienen datos que es una delos fundadores de la Maison de Sante de Lima, su nombre estáne la placa de la misma en la sede central en Lima-Peru.
        me gustaria entrar en contacto con Ud. mi correo electronico es goxa_1@hotmail.com, mi nombre completo es Erwin LAGRAVERE BAUMANN

    2. Sebastián Böttger Lagravere

      Teodoro Lagravere vendría a ser mi tatarabuelo ya que este tendría un hijo (el cual no se su nombre) que se casaría con Guillermina Müller Fiëk (hija de Frida Fiëk Schröth una de las fundadoras de Oxapampa) y con la cual tendría hijos e hijas siendo una de estas hijas Frida Lagravere Müller, mi abuela.
      No sé si se refería al mismo Teodoro Lagravere, pero debido a las similitud en que yo tampoco se el apellido materno de mi tatarabuelo pensé que eran el mismo. Saludos Sebastián Böttger Lagravere

  3. Una vez mas, siguiendo este blog, puedo sentir las vivencias sucedias en esos momentos, viví en Yanacancha, pero ahora tengo mas ganas de saber muchas cosas. Mi padre es un danzante de la Chunguinada, con mas de 50 años bailando, fue mayordomo en la Fiesta de Señor de Exaltación y luego en la fiesta de Virgen del Rosario, que ahora está en San Juan, pero saber como se llega a construir esta iglesia y es mas… Yo tengo los deseos de escribir un libro del origen de la Chunguinada Cerreña, y aqui he conseguido información muy importante, indican que habían mayordomos y que ne la fiesta se bestian para mofarse de personas, me imagino de alto nivel económico. En esas fiestas indican que se vestian con cinturones de plata. ¿Saben por si acaso, si tenian nombre esa danza?, ¿Era la primera vez que lo hacián estos bailes?, ¿Especialmente a quienes se mofaban?, pregunto esto porque las caracteristicas de la danza, por lo menos en la careta hacen ver a personas de test rojiza o colorada («Como se dice gringos»), en el baile se hace referencia a Baile la Francesa, también Baile la Americana. Bueno cualquier información que tuvieran les estaré agradecido… / Una cosa anecdótica, actualmente vivo en Huánuco y curiosamente en el barrio donde vivo hay una capilla Virgen del Rosario, muchas coinsidencias, Dios los bendiga,

  4. Frida Lagravere Müller

    Hola. El señor Teodoro Lagravere, es mi abuelo, mi nombre es Frida Lagravere Müller (nacida en 1938) hija de Guillermina Müller Fiëk y un hijo de Teodoro Lagravere, yo al igual que usted llevo el apellido Lagravere y al igual que Erwin soy Oxapampina. Me gustaría estar en contacto y poder tener mayor información sobre las raíces de la famila Lagravere en Perú.
    Frida Lagravere Müller.

    1. Carmen O. H.

      Señor Pérez Arauco
      ¿Sabe usted donde se encuentran enterrados actualmente los restos de las personas que estaban enterradas debajo del altar de la Iglesia Yanacancha?
      A los descendientes nos gustaría visitarlos.

  5. Asu buena historia pero me gustaria saber cuando yo vivia por santa rosa por la esperanza cuando tu ibas a centro pasabas por el puente colgante calle marquez pero en la subida de santa rosa creo habia un cementerio porque uno podoa ver los huesos de cabeza de las esxtremidades y los vecinos decia antes habia un cementerio antiguo porque eso estaba cerca de tajo abierto donde de pequeño bajabas a boca de sapo que recuerdos pero quisiera k me confirmen si exitia un cementerio ahora veo santa rosa abandonado hasta no hay la iglesia que cada 30 de agosto habia fiesta …asu

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