La cabeza voladora

La cabeza voladora

En aquellos tiempos, cuando la opulencia del Cerro de Pasco era significativamente turbadora, existía un riquísimo señorón, dueño de las minas más boyantes de la época, que había registrado sus propiedades en inmensas extensiones. De Pariajirca a Quiulacocha, de Cayac Chico a Yanacancha, de Shihayuro a la Docena, de Yurajhuanca hasta Cruz Verde; decenas de […]

La cabeza voladora Leer más »

La mina es celosa

La mina es muy celosa

Entre las supersticiones que a través de los años ha ido impregnándose en la conciencia de los mineros, está la referida a la mujer. “Jamás –dicen- bajo ninguna circunstancia, por más dramática que sea, debe permitirse el ingreso de una mujer en la profundidad de la mina”. Este es un precepto terminante. “La mina es

La mina es muy celosa Leer más »

Alférez Lorenzo Rokovich Minaya, héroe cerreño

Alférez Lorenzo Rokovich Minaya, héroe cerreño

Delante de la agónica casona de los Cárdenas, de paredes macilentas y árboles de quinual otrora frondosos, la municipalidad provincial de Pasco le ha erigido este monumento, al final de la calle bautizada con su nombre, Lorenzo Rokovich Minaya. Había nacido en nuestra ciudad en junio de 1920. Estudió en la Escuela Primaria de Patarcocha

Alférez Lorenzo Rokovich Minaya, héroe cerreño Leer más »

Evaristo San Cristóval y León,una vida consagrada al arte)

Evaristo San Cristóval y León, una vida consagrada al arte

El 26 de octubre de 1848 nacía en el Cerro de Pasco, Evaristo San Cristóval y León, hijo del minero chileno Dionisio San Cristóval, radicado en la ciudad desde 1839, y de la dama cerreña, Ascensión León. Inició sus estudios en la Escuela Municipal de su tierra natal terminándolos en el Colegio Nacional de Nuestra

Evaristo San Cristóval y León, una vida consagrada al arte Leer más »

El haragán, cuento Cerro de Pasco

El haragán

Nadie se explicaba cómo podía sobrevivir en un pueblo de gente tan trabajadora y buena como es Ticlacayán. Aquí precisamente tenía su residencia este haragán empedernido. Hablarle de trabajo era como mentarle al demonio. Sin embargo –es justo decirlo- su holgazanería la reemplazaba con su perspicacia viva y chispeante que le permitía seguir tirando adelante.

El haragán Leer más »

Este contenido está protegido.